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jueves, 6 de febrero de 2014
Capítulo II de la Novela " LA MOTOLITA" de Alberto Isaías Guilarte
La calle tranquila y con grandes árboles agrupa a edificios residenciales en un sector de “Los Caobos”. Federico Pérez, de 15 años recién cumplidos, nació en Puerto La Cruz (Anzoátegui), ya tiene 12 años en la Capital; sube rápido la cuesta empinada que lo conduce al conjunto de apartamentos, donde vive su amiga Fernanda Pérez de Gonzalez.
Toca el botón del ascensor, llega como sus deseos, abre la puerta y marca el piso 4.
Se dirige por el pasillo hacia el apartamento N° 4-1. El timbre le recuerda la propaganda de productos de belleza.
Le abre la puerta su gran amiga, de estatura pequeña, color blanco, pelo negro y de contextura delgada. Con su “pantaloncito caliente” destaca sus muslos y su pompi paradito. La blusa transparente destaca sus senos abundantes. Tiene año y medio que se casó con Manuel González, contador de un banco y estudia la Carrera de Economía, salió en estado y sus familiares agilizaron la boda. Alfredo, su hijo de 1 año, juega sentado en un corral.
_ Hola Federico que bueno que viniste! Ya casi nadie me visita y así el niño juega también contigo. Tenías tiempo que no venías. ¿Cómo están por la casa? ¿Vas bien en tus estudios? Se le aproximó y lo besó sutilmente casi en la comisura de los labios.
_Hola Fernanda. ¿Cómo está Manuel y Alfredito? Por la casa todos están bien, les mandan saludos. Contestó el adolescente sintiendo un escalofrío en la mejilla.
_ Manuel se lo pasa trabajando y estudiando, casi no nos saca. Por cierto, podemos dejar el niño, casa de Petra, mi vecina y te invito a ver una película de 3 a 5 de la tarde en el cine cercano. ¿Estás de acuerdo?
_ Bueno si. Vamos. Contestó Federico, expresando su alegría con una sonrisa.
Se aproximó al niño y lo cargó, como lo hacía cuando generalmente venía a visitarlos. El niño balbuceó: _ pa, pa, pa.
_ Mira Fernanda me está llamando papá.
_ Si ya dice como 10 palabras: papá, agua, mamá, tete, pan…ven vamos a conversar.
Pasa para el cuarto y acuéstate en la cama con el niño.
Así lo hizo, y enseguida ella también se acostó al lado, desbrochándose la blusa. El contacto de la piel cálida avivó el calor al joven, quien se excitó y pensó: _Yo soy amigo de Manuel y si me sobrepaso ¿Y si nos encuentran haciendo algo malo?
Disimuladamente cargó al niño y le dijo: _ ¿Dónde está la bicicleta de Alfredito para enseñarle a manejarla? Introdujo al niño en el corral y oyó lo que ella le contestó, dirigiéndose a la habitación.
_ Está en el otro cuarto, dentro del closet. Le contestó Fernanda algo molesta.
Ella se levantó de la cama y se dirigió al baño, dejó la puerta semiabierta, se desnudó y empezó a bañarse. En la mente del adolescente se le presentaban escenas en la que él también se denudaba y empezaba a enjabonarla, acariciándola y besándola… De repente
en su imaginación sentía que abrían la puerta y los encontraba su amigo Manuel.
No…No…No. Se sacudía la cabeza y trataba de bajar su miembro eréctil. No.No..así es que pasan las tragedias...Yo debo respetarla porque es la esposa de un amigo y yo quiero mucho a Alfredito.
_ Federi mi amor, hazme el favor de buscar en el closet de mi cuarto una toalla, tráemela que se me olvidó y perdona.
Fue al cuarto, abrió la puerta del closet y retiró una toalla de color azul, se dirigió al baño y oyó el <>, con el corazón acelerado. Ella había retirado la cortina de baño y destilaba agua. Federico abrió los ojos de asombro, se fijó en el pubis y en los senos.
Gracias Federi. Cuando me termine de vestir, dejamos al niño con mi amiga y nos vamos para el cine.
El muchacho salió lentamente del baño, le costó mover las piernas, parecía que el corazón le latía más aprisa pero en su miembro, se puso pálido y respiraba muy lentamente. Se decía a si mismo, que será lo que quiere Fernanda, que yo le haga el amor, será que Manuel no la satisface completamente, será que yo también le gusto. No..No..No te hagas ilusiones. Tu eres un muchacho, que no sabe nada de la vida, ella tiene mucho más experiencia que tu. Cálmate…quédate tranquilo…no te precipites.
Le aumentó el susto cuando la vio salir del baño con una pantaletica negra muy reducida y en sostenes, le sonrió y le dijo: _ ya voy a estar lista. Voy a buscar el maletincito y las cosas del niño.
Bajaron un piso, por las escaleras, tocó el timbre en el apartamento N ° 3-2. Oyó desde adentro un <>. Al abrir la puerta, una señora joven, catira, de estatura alta y gordita, en bata de casa transparente saludó a Fernanda diciéndole: _ ¡ Hola amiguita! ¿Quién es este buenmozo?
_ Te presento a Federico, un amigo de la familia. ¿Me puedes hacer el favor de cuidarme al niño mientras hago unos trámites con él? Expresó Fernanda sonreída.
_ Si niña encantadísima. Tú sabes que a ese corronchito, me gusta cuidarlo y apurruñarlo, es tan rico. Mucho gusto, cariño aquí también estamos a tu mandar.
Le dio la mano y se la apretó sosteniéndola un buen rato y mirándolo fijamente a los ojos. Federico se estremeció y esperó que le soltara la mano.
Se fueron caminando tres cuadras, hicieron las filas de personas, compraron las entradas, galletas, dulces y refrescos.
Se sentaron en la última fila, el cine estaba casi vacío. Al empezar la película, ella le pasó el brazo sobre sus hombros, lo atrajo hacia su pecho y lo besó, su lengua era una serpiente nerviosa en su boca, sintió que su mano le apretaba su sólido miembro.
<>. Enseguida le metió su mano y su dedo, sintió el calor y su fluido.
Al terminar la película, la acompañó a la entrada del edificio y se despidieron.
_ Hasta pronto Federi. Si llegas a ver a mi prima Lérida y mi tía Encarnación dales muchos saludos y que estamos bien. No pienses nada malo. Te espero la semana que viene y va a ser mucho mejor, cariño.
_Hasta la semana que viene Fernanda.
La cabeza del adolescente giraba tan fuerte cual tiovivo de parque de atracción, las enseñanzas religiosas recibidas durante el catecismo hasta la actualidad y lo que aprendió en su familia lo envolvían como una batidora y su deseo, la lujuria de hombre se oponían y esa fuerza antagónica giraba al contrario, lo aturdió y se detuvo de repente para no caer.
Aturdido y un poco mareado, suspiró fuerte y la respiración la fue haciendo más rítmica y pausada. Se tranquilizó y decidió caminar hasta la parada de autobuses.
Se montó en el de la ruta Avenida Andrés Bello- Propatria, le pagó al conductor y al escudriñar si había un algún asiento vacío, vio uno cerca de la salida. Se sentó al lado de una señora cuarentona, gorda y simpática. Le sonrío y le devolvió el gesto de la misma manera. El autobusete aceleró la marcha, vibrando con la salsa que sonaba en la radio a alto volumen. Se imaginó los días pasar como en un jet en el cielo, llegando a la parada de la esquina, antes de subir por la calle pendiente de conjunto residencial de Fernanda, ya estaba tocando el timbre y le salía en baby doll azulito transparente, le decía que el niño lo sacó a pasear su amiga la catira, que se lo traería en la tarde, su esposo llegaba siempre tarde de la universidad, cerró la puerta y lo abrazó dándole un beso frenético.
<>oía sus palabras y su miembro, resorte de cabilla, formó la elevación de la felicidad.
<>, le pidiole favor al conductor dejarle en la próxima parada. La gorda lo observó y se asombró de su erección, pero no le dijo nada. Disimuladamente metió la mano en su bolsillo y agarró su miembro, bajándolo a la fuerza.
Caminó media cuadra, sacó las llaves, introdujo una en la cerradura, empujó la puerta, la cerró, caminó por el pasillo, presionó el botón del ascensor, esperó unos minutos. Al abrirse la puerta entró con prisa y apretó el del número 2. Se elevó de repente y sacudió varias veces la cabeza, para volver a su realidad.
<<…ción mami. Bien gracias. Saludos de Fernanda. El niño está bien>>. Se anticipó a ser servido en la cena por su mamá. Fue a la cocina, tomó un plato llano y se sirvió la comida. Hizo un esfuerzo por comer, se le había quitado el apetito. Vio televisión hasta las 10 de la noche y al tener sueño, se despidió de sus padres y hermanos, se desvistió, quedándose con el interior. Al arroparse inmediatamente se durmió. Empezó a soñar con lo que se había imaginado en el autobusete, cuando estaba desnudo sobre Fernanda. Se sobresaltó y se bajó de ella, al oír que su amigo abría la puerta del dormitorio.
<<_Manuel yo no tengo la culpa. Yo no fui…yo no fui. Fue Fernanda quien me sonsacó. Yo no fui…Yo no fui >>. Se sobresaltó de la cama, sudoroso, sin poder respirar y no pudo conciliar el sueño.
Capítulo I de la Novela " LA MOTOLITA" de Alberto Isaías Guilarte
Pedro Gamarra Pérez, andino, de 30 años, de estatura fuerte, de ojos y pelo negro, nariz gruesa y boca ancha, se montó apresurado en el autobusete que manejaba para la línea Propatria-Chacaito. Encendió el motor y se dirigió velozmente hacia el Hospital de la Cruz Roja Venezolana.
Al llegar, subió todos los vidrios del transporte, lo cerró y caminó rápido hacia la maternidad del hospital. Al llegar le preguntó a una enfermera: _Oras Señorita, tenga la amabilidad y gentileza de decirme ¿dónde puedo encontrar a mi esposa Encarnación Andrade de Gamarra? La trajeron urgente porque creo que vino a parir.
_Con todo gusto. Su esposa ya dio a luz esta mañana, está en la habitación N° 12. Baje la escalera a la derecha y siga por el pasillo allí encontrará la N° 12. Le informó una uniformada de blanco, quien sutilmente le habló sonreída.
_Gracias señorita. Buenos días.
Siguió las instrucciones y encontró la habitación que compartía su esposa con otra parturienta. Tocó la puerta y entró, se aproximó a la cama clínica y Encarnación abrió lentamente sus ojos.
_ Mi amor ¿tuviste varón o hembra? Interrogó Pedro y ansioso esperó la respuesta.
_ Gua mi amor. Que va a sé lo que yo quería, una bella hembrita. Por cierto quiero si tu estás de acuerdo la vamos a mentá Lérida como mi abuela, que en paz descanse.
_Te felicito mi amor. A mi también me gusta el nombre. Será una mujer de bien y de buenos principios.
A los dos días le dieron de alta a Encarnación y a la niña. Pedro las llevó a la casa en su camioneta. En el vidrio se leía “El aventurero I”.
María Andrade, hermana mayor de Encarnación por 5 años, gorda, de pelo negro, estatura mediana y muy extrovertida, llegó a la media hora y los felicitó abrazándolos fuertemente.
_Hermana y cuña, yo voy a sé la madrina de esta carajita, que ya va a demostrar lo que va sé una “quema mundo”, tremenda, cuatriboliá y simpatiquísima como su tiíta. Les expresó la recién llegada, riéndose a carcajadas.
_Déjense de esas pendejadas cuñada y no me venga a ir sonsacando a la niña, mire que yo soy un hombre muy serio y no me gustan esos “remilgios”, Le contestó Pedro con la expresión fruncida.
_Bueno no vayan a estar discutiendo por tonterías antes de tiempo, miren que yo no me puedo molestar porque estoy recién paría. Les increpó Encarnación.
_Hermana yo vine a quedarme unos días para ayudarte en todo mientras tu puedas defenderte sola. Le enfatizó María.
_ Ésta es tu casa. Contestaron al unísono los esposos.
_ Miren los ángeles digan amén, eso significa que van a ser mis compadres.
María realizaba todos los oficios del hogar y ayudaba a asear a la parturienta. Cambiaba a la niña y gozosa estaba en todas las actividades.
A la semana Encarnación pudo desempeñarse sola y despidió a su hermana diciéndole: _ gracias mi hermana por haberme ayudado con todos los oficios y con la niña. Regresa a tu casa y cualquier cosa yo te llamo por teléfono.
_Mana yo siempre te atenderé en las buenas y en las malas. Hasta pronto.
_Hasta pronto.
1
La niña se fue desarrollando muy sana, pícara y era la felicidad de toda la familia. A los 9 meses estaba caminando y pronunciaba suficientes palabras. Su niñez transcurrió con toda normalidad. Cuando tenía 7 años nació su hermano Jesús Enrique. Al principio lo celaba cuando sus padres le prodigaban todas las atenciones. Por recomendaciones de sus padres empezó a ayudarle a echarle talco, a cargarlo y a acariciarlo. Poco a poco los celos fueron desapareciendo y lo mimaba muchísimo.
Lérida cursó hasta el tercer grado en una escuela pública que quedaba cerca de su casa.
Vivían en la Urbanización “El Paraíso”.
Viviana un a amiguita de Lérida, también de 10 años como ella, la invitó a jugar muñecas a su casa, a una cuadra de distancia, un día sábado. Obtuvo el permiso de sus padres y las niñas, reunieron varias barbis y otras muñecas más grandes, vestidos para cambiarlas, una casa de metal con varios ambientes, juegos de paltos y tazas de loza. Estuvieron jugando por espacio de media hora. Cuando llegaron Luis Enrique y Pedro, de 12 años, amigos de Viviana, quienes las convencieron de ir un rato al Parque El Pinar, que quedaba cerca. Se trasladaron al lugar y antes de llegar, les dijeron:_ vamos a recortar camino por esta veredita. Las niñas accedieron y al meterse por el paraje solitario, Luis Enrique propuso:_Vamos a jugar a papá y mamá, yo con Viviana y tu Pedro con ella.
Viviana como lo había hecho antes, le dijo a Lérida: _ Es rico hazlo para que veas.
Pedro y Lérida se escondieron más adelante, le bajó el blumer y sintió dolor, pero no pudo gritar porque el niño le besaba la boca.
Se levantó apresurada y empujó a Pedro. Corrió hacia adonde estaba Viviana y les gritó: _ “Vámosnos”, “vámosnos”. Tú me dijiste que era rico mentirosa. Me dolió mucho.
Viviana le contestó: _ No vayas a decir nada a nadie porque nos van a castigar fuerte.
Luis Enrique les dijo:_ les vamos a brindar unos refrescos en la bodega de la esquina. Está bien.
_ Bueno. Está bien _les contestaron las niñas.
Se regresaron a la casa de Viviana, los muchachos se marcharon a la media hora. Lérida le dijo:_ bueno Viviana. Yo me voy y no le voy a decir nada a nadie. Ese es nuestro secreto. Hasta luego.
Pasó un mes y medio, siguieron ambas niñas sus actividades normales y un sábado Viviana volvió a visitar a Lérida. Les pidió permiso a sus padres para jugar muñecas en su casa.
Encarnación le recordó a su hija: _ bueno Lérida, ten mucho cuidado, mucho fundamento y pórtense bien. Mira que tu papá tiene un carácter muy bravo, está trabajando y no le gusta las guachafitas con muchachos.
_ Mamá tú me conoces y yo me porto bien, en las casas de mis amigas. Si yo solo voy es a la casa de Viviana. Bendición mamá hasta ahora.
_Dios me la bendiga y favorezca hija.
Las niñas caminaron apresuradas y como una rutina sacaron las muñecas, sus vestidos y otros juguetes.
Dicen que la ocasión la pintan calva y también visitan a Viviana, sus amigos Pedro y Luis Enrique.
_ Hola muchachas, si ustedes están de acuerdo las invitamos a tomar unos refrescos en la bodega del otro día. Expresó muy cordial Luis Enrique.
_ Lérida que bueno. A mi me parece bien. Di que si…di que si. Contestó Viviana muy contenta y dando saltos.
_Bueno Viviana. Vamos solamente a tomar los refrescos. Expresó algo preocupada la niña.
_ No te preocupes Lérida. En el camino acordamos algo. Le replicó Pedro.
Salieron de la casa y lentamente se dirigieron al lugar señalado. Cuando Luis Enrique les propuso: _ verdad que después de jugar papá y mamá el refresco más sabroso ¿No creen ustedes?
_ A mi me sabe sabroso. ¿Por qué no lo pruebas Lérida? Acuérdate que ese es nuestro secreto.
_Bueno rapidito y si me va a dolé otra vez no lo hago. Dijo Lérida un poco asustada.
_Ya no te va a dolé nada, porque ya pasó mucho tiempo. Le enfatizó Pedro.
_ Bueno. ¡Vamos a probar si es verdad! Exclamó Lérida.
Llegaron a la vereda donde habían estado anteriormente y cada pareja se escondió entre el follaje.
Pedro poco a poco empieza a acariciarla y a besarla por el cuello y en los labios, se bajan sus ropas interiores y la penetración se facilita por la lubricación natural, poco a poco se frotan y Lérida exclama: _!Si es rico ! …!es rico!!...!es rico! ah…ah…ah…ah y
Abraza fuertemente a Pedro.
Cuando compran los refrescos, le pregunta Viviana a Lérida:¿verdad que ahora el refresco es más sabroso?
_Si amiguita. Si es bien sabroso. Le enfatizó Lérida y se rió con una sonrisa pícara.
Regresaron a la casa de Viviana, ordenaron los juguetes y Viviana acompañó a Lérida a su casa.
_ Hija ¿cómo les fue y cómo se portaron? Interrogó Encarnación muy contenta.
_ Nos portamos muy bien mamá y también nos fue muy bien. Como siempre jugamos con las muñecas. Expresó Lérida muy sonreída.
_ Muy bien señora Encarnación. También respondió Viviana.
_ Bueno yo me regreso a mi casa. Hasta pronto. Permiso señora Encarnación para hablar con mi amiguita.
_ Es mala educación hablar en secreto delante de los mayores. Pueden hacerlo. Hasta pronto mija y gracias. Contestó la madre satisfecha.
_Lérida ya sabes tenemos dos secretos. Cuidado tu hablas.
_ Amiguita tu sabes que yo no soy sapa y jamás nadie sabrá nada. Hasta pronto.
La amiguita sonsacadora regresó a su casa con una sonrisa pícara. Lérida continuó su
rutina diaria, todos los días asistía a su escuela, en la tarde cuando volvía a su hogar realizaba las tareas escolares y luego encendía el televisor para ver “comiquitas” y películas. Cambiaba los canales con el control remoto, cuando pasaban comerciales.
Cuando veía las escenas amorosas de las telenovelas, se acordaba de los besos y su relación con su “primer noviecito”.
Una tarde en la escuela, cuando salió al recreo, dos compañeritos se le acercaron y veían hacia sus zapatos y se reían a carcajadas, ella se había dado cuenta que habían pegado un espejo pequeño en la punta del zapato y “cogían picón”, viéndole su pantaleta. Ella continúo conversando con una compañerita, como si nada estuviera sucediendo, cuando pasó una maestra y observó lo sucedido.
_ A ver todos, los cuatro vengan acá. Niños los voy a reportar a su maestra. Eso no se hace. Hay que respetar a las niñas. Y ustedes niñas, ¿ o no se dan cuenta de lo que está
pasando?¿O se hacen las inocentes? Entonces ¿Cuál es la guachafita?_ les reclamó Reina Urrutia, maestra del tercer grado.
_Señorita yo estoy hablando con mi compañerita y no sé porqué se están riendo ellos_
contestó muy seria Lérida.
_ A ti también te voy a reportar con tu maestra. ¿Niña en que grado y sección tu estudias?_ le enfatizó la maestra.
_ Pero maestra yo no estaba haciendo nada. Ellos son los que están con el desorden. Pero si usted quiere saber mi grado. Yo estudio en el tercer “B”_ contestó Lérida sollozando.
_ Vengan todos conmigo. Vamos primero al tercer “B” para reportar a esta motolita_ argumentó la educadora.
_ No me ofenda Seño. Yo no soy una motolita.
Se dirigieron al salón de clases y la maestra habló con su colega. Luego se dirigió con los niños al 2° grado “A” y reportó a los “vivos”.
La maestra de Lérida envió una nota a su mamá, citándola para el día siguiente.
Encarnación reprendió verbalmente a su hija, aduciéndole estar muy pequeña para portarse mal en la escuela y la niña llorando argumentaba no haber hecho nada y que lo más probable era “la maestra esa la tiene agarrada conmigo”.
La madre acudió a la cita y la maestra le explicó lo sucedido, argumentándole que desde pequeña debía velar por la moral y las buenas costumbres, el dejarse respetar y no fomentar “guachafitas” y desordenes dentro o fuera del aula.
Al llegar de la escuela Encarnación le argumentó con una perorata de más de media hora, ser una familia de una buena moral y con costumbres cristianas, ni ella ni su hermana cuando estudiaron las citaron por mala conducta.
La niña lloraba y argumentaba “no haber hecho nada”.
Al enterarse el padre también enfatizó en su perorata casi los mismos argumentos y entre ambos acordaron que no vería televisión por tres días y no recibiría visitas de su amiga.
_ Papi y mami ¡yo no hice nada a esa maestrita_ gritaba sollozando la niña.
Se fue rápidamente a su cuarto y se acostó en la cama llorando y gritando: ¡Yo no hice nada! ¡Yo no hice nada!
A la hora de la cena, la niña no se había presentado a la mesa. Y Encarnación la fue a buscar y le replicó: _ Niña no se puede poné brava con la comida. ! Venga a comer cará!
La niña a regañadientes comió algo y pidió permiso y se fue a acostar. Esa noche soñó con la maestra acusadora. La veía presidiendo con un grupo de maestros de la escuela, una especie de tribunal y con el dedo índice la acusaba: _ Motolita, no te la eches de inocente. Yo te conozco. Tu eres mala…mala…mala…! ERES MALA!
La madre la despertó cuando la niña gritó: _ NO…No…no soy mala._
_ Lérida. Hija despierta…tienes una pesadilla. Yo se que no eres mala. Te voy a dar una taza de leche con azúcar y vas a dormir…mañana es otro día.
EL HOMBRE Y EL MUNDO
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo ¡Justo lo que precisaba!. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: "Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie".
Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. "Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".
Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
-Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lograste armarlo?
-Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre...
Así que dí vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.
martes, 21 de enero de 2014
MIRA HACIA ARRIBA
El buitre
Si pones un buitre en un cajón que mida 2 metros x 2 metros y que esté completamente abierto por la parte superior, esta ave, a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza un vuelo desde el suelo con una carrera de 3 a 4 metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...
El murciélago
El murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo.
Si se lo coloca en el suelo en un lugar plano, todo lo que puede hacer es arrastrase indefenso y, sin duda dolorosamente, hasta que alcanza algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar a si mismo hacia el aire. Entonces, inmediatamente despega para volar
La abeja
La abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada de allí.
Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste tratando de encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye a sí misma.
Tú y yo:
En muchas formas, somos como el buitre, el murciélago y la abeja. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones, sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es ver hacia arriba.
Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema.
Solo mira hacia arriba…
La tristeza mira hacia atrás…
La preocupación mira alrededor…
La depresión mira hacia abajo…
Pero la fe…
¡¡La fe siempre mira hacia arriba!
miércoles, 15 de enero de 2014
9 COSAS QUE DESAPARECERAN
1. EL CORREO
2. EL CHEQUE
3 EL PERIÓDICO.
4. EL LIBRO.
5. EL TELEFONO FIJO.
6.LA MÚSICA.
7.LA TELEVISIÓN.
8. LAS COSAS QUE USAMOS HOY EN DÍA
9. LA PRIVACIDAD
viernes, 10 de enero de 2014
CONSEJOS DEL DALAI LAMA
1. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
2. Cuando pierdes, no pierdes la lección.
3. Sigue las tres R: Respeto a ti mismo, Respeto para los otros y Responsabilidad sobre todas tus acciones
4. Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.
5. Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.
6. No permitas que una pequeña disputa destroce una GRAN AMISTAD.
7. Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.
8. Ocupa algo de tiempo cada día en estar solo.
9. Abre tus brazos al cambio, pero no te olvides de tus valores.
10. Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.
11. Vive una buena y honorable vida, así cuando seas mayor y mires atrás podrás disfrutarla por segunda vez.
12. Una atmósfera amorosa en tu casa es el cimiento para tu vida.
13. En discusiones con alguien querido ocupate sólo de la situación actual, no saques a relucir el pasado.
14. Comparte tu conocimiento, es una manera de conseguir la inmortalidad.
15. Se considerado con la Tierra.
16. Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.
18. Juzga tu éxito según lo que has sacrificado para conseguirlo.
19. Acercate al amor y a la cocina con osada entrega.
jueves, 26 de diciembre de 2013
OCHO REGALOS QUE NO CUESTAN UN CENTAVO
1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.
2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestra el cariño por tu familia y amigos.
3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"
4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.
5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.
6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8.- El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".
Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.
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