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jueves, 13 de marzo de 2014
ONCE RAZONES PARA SONREIR
1.- Nuestra sonrisa muestra a la gente que somos amigables.
2.- Una sonrisa puede hacer feliz a muchas personas.
3.- La sonrisa es contagiosa.
4.- Sonreír puede convertirte en popular.
5.- Sonreír te puede ayudar a tener nuevos amigos.
6.- Una sonrisa suele ser devuelta.
7.- Sonreír te convierte en una persona positiva y feliz.
8.- La sonrisa te hace ver mucho más atractivo.
9.- Sonreír te ayuda a que te conviertas en una persona memorable.
10.- Lo más importante es que sonreír hace bien a la salud.
11.- Los efectos de la sonrisa pueden durar horas.
Por último. La sonrisa es GRATIS!
Nunca sonrías por poco tiempo, hazlo a diario. Si pones en la balanza todos los aspectos positivos que tiene una sonrisa, te darás cuenta de que puedes ganar mucho más que si mantienes una actitud de aburrimiento y hastío. Compártela con todas las personas que te sean posibles.
Recuerda sonreír siempre en tu vida..
miércoles, 5 de marzo de 2014
Recomendaciones generales con el objetivo de prevenir, atenuar o reducir la escalada de violencia y favorecer el diálogo y la convivencia pacífica en nuestro país.
La Red de Apoyo Psicológico-UCV, ofrece las siguientes recomendaciones generales con el objetivo de prevenir, atenuar o reducir la escalada de violencia y favorecer el diálogo y la convivencia pacífica en nuestro país.
Solicitamos a los colegas, que nos apoyen en su difusión:
**Recomendaciones Generales**
- La violencia genera violencia. Evítela.
- Propicie el diálogo y evite la confrontación.
- Controle las expresiones de miedo o rabia. Trate de mantener la calma.
- Cuide espacios de convivencia y participación, tales como la familia, la
escuela, la comunidad.
- Trate de no exponer a los menores a expresiones de violencia. No lleve
niños a marchas y manifestaciones.
- Proteja la integridad física y psicológica de los niños, adolescentes,
ancianos, enfermos y personas con discapacidad.
- Trate de mantener los hábitos y rutinas de los niños en el hogar y la
escuela. No descuiden su alimentación y descanso
- Diga a los niños sólo los detalles concretos y básicos de las situaciones
políticas, de forma que ellos los puedan entender. No dramatizar, ni
tampoco simplificar: la política implica comprender conceptos complejos. No
se trata de apoyar a un equipo de fútbol. Todo a su tiempo. Ya irán
desarrollando su propio criterio, a medida que crezcan. Aproveche esas
experiencias creativas para invitarlos a contar sus historias sobre lo que
ven y sienten con lo que ocurre
- Genere o fortalezca redes de apoyo que ofrezcan espacios de intercambio
y seguridad afectiva.
- Esté atento a sus reacciones emotivas y evite descargar expresiones de
miedo, rabia o impotencia en los más cercanos (pareja, familiares, amigos,
vecinos o colegas).
- Realice actividades de índole física, social o espiritual, que propicien
el encuentro de un lugar de paz dentro de sí mismo y/o de comunión con
otros. Facilite el equilibrio de los procesos de alimentación y descanso.
- Antes de seguir o hacer circular un rumor (via email, mensaje de texto o
redes sociales), verifique la fuente y veracidad del mismo.
- La transmisión de rumores alarmistas puede generar situaciones de
pánico, violencia, etc. Sea responsable de la información que transmita.
- Evite hacerse eco de rumores de desabastecimiento y realizar compras
nerviosas.
- Rechace convocatorias personales o colectivas a actos de violencia.
- Evite el aislamiento. Mantenga la comunicación y el intercambio de
opiniones que ofrezcan distintas miradas y la búsqueda de alternativas.
- Mantenga hábitos saludables en su rutina diaria y evite el uso de alcohol
y drogas como medidas de manejo del estrés.
- Procure filtrar la información de programas de radio y televisión que
induzcan -explícita o implícitamente- a la discriminación y a la violencia,
o que provoquen miedo, rabia o inciten a incurrir en acciones de
retaliación o venganza.
- Diversifique las fuentes y contenidos reales o virtuales de información
política y, en la medida de lo posible, observe programas o videos de otros
contenidos.
- Intente mantener el humor -constructivamente- y la serenidad y busque un
tiempo para la recreación y el entretenimiento.
- Organícese para defender sus derechos sin violencia. Documente y presente
sus denuncias en las organizaciones defensoras de los derechos humanos y
otros entes responsables.
- Participe en grupos, organizaciones, comunidades, asociaciones, aulas de
clase, que permitan abordar colectivamente los múltiples problemas
políticos, económicos, sociales que confronta el país.
- Recuerde y confíe en la apuesta a la paz y a la democracia de la
población venezolana.
**** DESPOLARIZACIÓN. ALGUNAS RECOMENDACIONES ***
- Reconocer al otro como persona: no es un enfermo, ni alguien sin
capacidad de razonamiento o sin sentimientos, es una persona que piensa
distinto a mí.
- Eliminar descalificativos que agudizan la polarización.
- Reconocer los intereses que nos diferencian, pero también los que nos
unen como venezolanos
- Reconocer los distintos tipos de conflicto y manejarlos pacifica y
democráticamente.
- Negociar las diferencias no es eliminar las diferencias.
- Educar en valores y cultura de paz.
- Difundir información sobre el manejo constructivo y pacífico de
conflictos.
- Respetar el punto de vista de su interlocutor y exponer sus ideas sin
intentar hacer cambiar al otro de opinión.
- Explore la posibilidad de encontrar puntos comunes con quien defienda
posiciones distintas a las suyas.
RED DE APOYO PSICOLÓGICO-UCV (RAP-UCV) *
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lunes, 24 de febrero de 2014
QUE GRAN VERDAD!!!!! ...Por CLAUDIO NAZOA.
Yo nunca fui adeco ni copeyano, pero siempre en mi casa había papel tualé, harina PAN, pollo, etc. No me gustaban esos gobiernos por muchas razones, pero sin darme cuenta era feliz cada vez que iba al baño, le ponía azúcar al café, me comía una arepa o un pollo. Nunca hice colas humillantes para comprar nada, y, ojo, tampoco tuve dinero en exceso: vivía de mi sueldo de profesor.Antes, si uno quería ir a Margarita o a Mérida, se acercaba a una agencia de viajes, y compraba su pasaje y. no me lo van a creer: ¡siempre había! Existían ferrys que flotaban; todos estudiábamos en las universidades, y, aun siendo comunistas, conseguíamos empleo con los adecos y los copeyanos.Los artistas podíamos presentarnos en cualquier teatro y nadie nos censuraba. En la época de los adecos y los copeyanos se inauguraron maravillosas autopistas y los mejores hospitales que se han construido en Venezuela; se construyó el Teatro Teresa Carreño, el Poliedro.En diciembre, en los gobiernos adecos y copeyanos siempre aprovechábamos para criticarlos y caricaturizarlos. Los adecos y los copeyanos asistían a nuestros actos, nos aplaudían, y después, sin ponerse bravos o pasarnos facturas, amenazas y multas, nos pagaban y nos seguían contratando. Muchos de los artistas izquierdistas, hoy convertidos en talibanes exclusionistas, reaccionarios y sapos, enviaron con los adecos y copeyanos a sus hijos para que estudiaran en otros países y nadie preguntaba qué tendencia política tenían.En esa época de gobiernos adecos y copeyanos a nadie se le ocurrió inventar un Ministerio para la Felicidad.Simplemente, éramos felices pero no lo sabíamos.Claudio Nazoa
sábado, 22 de febrero de 2014
Venezuela: los días que vienen; por Luis Vicente León
Hace diez días, una gran protesta estudiantil, absolutamente legal y con objetivos muy concretos contra los problemas que agobian a la sociedad y que tienen en los estudiantes receptores especialmente sensibles, se convirtió en un serendipity de actores, intereses, convulsión social, violencia y cambios relevantes en el escenario político nacional. Y eso que arrancó focalizado en exigir cambios, respeto y soluciones, cruzó la frontera por una violencia provocada por grupos infiltrados, que los estudios periodísticos más serios relacionan directamente con los colectivos armados de apoyo al gobierno.
Ahí se mezclaron la protesta legítima de los estudiantes y el reclamo de una sociedad civil que está agobiada por la crisis y la inacción del gobierno. Sin embargo, esta sociedad opositora está dividida: una parte cree que es clave protestar para presionar cambios en el gobierno y construir una mayoría articulada que le impida avanzar en un modelo autoritario, obligándolo activamente a negociar con la otra mitad del país; y otra parte piensa que es vital protestar de manera dura y radical para cambiar al gobierno, bajo la tesis argumental de que fue elegido fraudulentamente y que, además, su acción se caracteriza por la violación los derechos democráticos y la destrucción de la economía del país. El eslogan de este último grupo es “La Salida”, en una alusión directa a su propuesta de ir a la calle para provocar la salida de Nicolás Maduro del poder, en lo que alguno de sus líderes visibles llaman la “imposibilidad de aguantar hasta el 2019”. Mezcle usted esto con los radicales de los colectivos armados y la policía realenga en ese evento y, ¡boom!, el resultado es violencia y muerte.
La estrategia pensada por el presidente Maduro fue esquivar a quienes realmente son capaces de activar y mantener la gente en la calle: los estudiantes. Prefirió liberar a los estudiantes presos y concentrar la responsabilidad total de los hechos en Leopoldo López, bajo la tesis simplista de que el llamado a la protesta de este líder, en tono de cambiar al gobierno, lo convierte en el responsable de lo que pasó el 12 de febrero. Una tesis que no aguanta cinco minutos en ningún país decente, ¿pero quién dijo que era una tesis jurídica o legal? Es apenas una posición política y un ataque en consecuencia.
Maduro escogió al culpable que debía asumir la responsabilidad, tratando de desviar la atención de la raíz real del problema. Es como si el hecho de que López piense que hay que activar todos los mecanismos de protesta para que Maduro se vaya o renuncie significara que es culpable de que los colectivos chavistas armados disparen contra una marcha y mataran a dos estudiantes, o de la muerte de un miembro de un colectivo quien aparentemente murió en un tiroteo con las fuerzas públicas, una versión no confirmada, como la mayoría de las cosas en la Venezuela de hoy.
La focalización de responsabilidades en López tiene múltiples aristas. Por una parte, intenta hacer ver que todos los que estén protestando en Venezuela sean vistos como golpistas. Que no hay otra razón en ellos que no sea tumbar a Maduro. Que incluso quienes condenan la violencia y protestan para lograr que el gobierno rectifique y atienda lo que evidentemente está fuera de control (la inseguridad, la inflación, la escasez, la desinversión) están en una mega conspiración, neurotizados por perversos laboratorios imperialistas que los conducen a la guerra como robots de película de ficción. Es decir, porque hay algunos radicales, mezclemos todo y desacreditemos a los que no lo son, pero igual critican.
El tema es que la concentración de culpas en Leopoldo también genera un efecto de fortalecimiento de su liderazgo. Es obvio que apresarlo en el medio de un gigantesco acto de marketing político trae como consecuencia que Leopoldo se convierta de inmediato en el símbolo de la lucha opositora y en su líder-martir. Resulta que ahora parece que todo cuanto ha ocurrido durante estos días en el país tiene a este líder (inteligente, carismático y astuto) como centro, foco y motor de la lucha en la calle. No es cierto, pero da igual. Lo que no queda claro es si esto es un efecto secundario, que puede considerarse un error del chavismo, o si más bien era el objetivo primario de esa estrategia.
Lo cierto es que la decisión de apresarlo y, además, mantenerlo en prisión luego de su presentación al juez, encendió más al país. Pero ahora con una protesta que tiene visos de lucha, a la que el gobierno finalmente decide reprimir con fiereza: no sólo lanzando infinitas bombas lacrimógenas (al parecer el único bien en Venezuela que no está escaso), sino lanzándole también a los colectivos armados (ahora sí explícitos y activos en la noche) para demostrarles de lo que son capaces “si siguen con la pendejada”.
Del otro lado no era difícil imaginarse lo que pasaría. La protesta se radicalizó, se minimizaron los que apuestan por las rutas convencionales de la democracia y la protesta pacífica y quedan visibles en la calle los opositores más radicales. Y ahora, picados por la brutal represión oficial, muchos se sienten llamados a hacer lo que sea para que se vaya a quien llaman “el tirano”.
El resultado de todo esto ha sido desastroso. Los medios nos mostraron, con lujo de detalles, lo que significan las palabras censura y autocensura (que les invito a profundizar en mi artículo del próximo domingo en El Universal). Pasamos los días sin poder ver imágenes serias de lo que está pasando y sólo se recibe, en cadena nacional, la selección sesgada que el gobierno hace de ellas. Los estudiantes y su potente organización informal para protestar pacíficamente han dado paso a otras personas que prefieren las guarimbas, un retroceso brutal en la lucha opositora, que hoy regresa a quemar cauchos y trancar las vías de su propia gente. Una batalla campal en las urbanizaciones, con unos pocos triquitraquis en los barrios populares, más allá de las leyendas urbanas, construidas en las urbanizaciones, con las que los radicales se autoalimentan las esperanzas de que esto funciona, creando una masificación de la crisis que nos lleve a la ingobernabilidad y produzca su esperado “milagro” de la salida de Maduro.
Yo no creo que esta sea la vía y tampoco veo que esté funcionándoles, pero no me cabe duda de que también Maduro corre un riesgo evidente, con un manejo tan torpe y prepotente de la situación, reprimiendo a la gente y azuzando la batalla. Negándose a un diálogo sincero y a entender que, en el fondo, esta protesta, quizás inadecuada por la derivación de los acontecimientos, tiene en el fondo una raíz real: la incapacidad del gobierno de resolver los problemas de la gente.
Es imposible ocultar el descontento con un modelo controlador e intervencionista, que sólo ha empeorado la economía, dejando un país donde hay que hacer colas gigantes para comprar leche o azúcar. Donde no hay carros, ni baterías ni repuestos. Donde los principales anuncios de las empresas ya no son sus comerciales de nuevos productos e innovaciones, sino su cronograma de cierres de plantas por ausencia de materia prima. Donde la diferencia entre el dólar oficial y el dólar negro se cuenta en miles por ciento. Donde la corrupción y la ineficiencia han sustituido al béisbol como el deporte nacional. Donde salir en la mañana es una ruleta rusa, en la cual la duda no es si te van a robar, secuestrar o matar… sino cuándo y dónde.
Si el presidente Maduro no reconoce internamente que la está embarrando y piensa que todo esto es sólo una conspiración que debe reprimir con sus armas legales (militares) o con las ilegales (unos impresentables colectivos armados a quienes defiende en cadena nacional, mientras ellos aterrorizan a la gente en las marchas para sustituir su trabajo normal de aterrorizar a sus propios vecinos en el barrio), la solución del conflicto está lejos. Y puedo coincidir con él en que no es cierto que su gobierno tambalea, pero el background es tan malo y la pólvora está tan regada que cualquier chispita enciende un candelero.
La mala noticia para los guarimberos y peor para la gente seria en la oposición, que vuelve ahora a convocarse a manifestar en paz y que entiende que no se lucha por la libertad violentando la libertad de los demás, es que si esa desestabilización en algún momento del futuro llega por la vía radical y no por vía electoral, no será ni Leopoldo López ni nadie de su agrado quien lo capitalizará. No sé si tiene razón Capriles cuando dice que el “Maduro, ¡vete ya!” equivale al “Diosdado vente ya”, pero cambie usted el nombre de Diosdado por el quien más pavor le dé y será sencillo saber quién será el ganador del “éxito” de las guarimbas.
La única protesta legítima es la pacífica. Y la única vía para calmar la violencia es la negociación. Rechazo las protestas violentas como rechazo la represión y la prepotencia de un gobierno aparentemente sordo, ciego… aunque, lamentablemente, no mudo.
No, Maduro. Usted no es dictador" Antonio Rivas
martes 18 de febrero de 2014 12:00 AM
"¡Les llegará su hora! Me llamarán dictador, no me importa". Con esta frase arreciaba el presidente Maduro su discurso inflamable contra la prensa escrita de Venezuela. Yo quisiera tomarme la libertad de darle al presidente mi opinión personal: yo no creo que sea usted un dictador.
Si usted fuera un dictador tendría a todas las empresas expropiadas produciendo por encima de lo que producían cuando las expropiaron. Sus gerentes estarían temblando por entregarle a usted resultados extraordinarios y se pelearían por ganarse su beneplácito. Nadie se atrevería a revender cabillas, cemento y demás productos regulados. Tendría usted las cadenas de suministro de alimentos, puertos, almacenes, y supermercados del Estado operando a su máxima capacidad. Si usted fuera dictador no habría secuestros ni se cobrara vacunas a comerciantes y ganaderos en nuestro territorio, no habría delincuencia, no estaría el hampa reinando impunemente en ciudades, carreteras y pueblos. Los delincuentes le temieran a las fuerzas del orden público. Si usted fuera dictador, nadie osaría botar basura en la calle, o a rayar las paredes, o siquiera a pasarse una luz roja. Pero todo eso ocurre en Venezuela, y más.
A mi juicio, usted simplemente ha demostrado carecer de las competencias pertinentes para ser Presidente de la República, y viéndose abrumado por la anarquía que le dejó su predecesor solo puede jugar a ser poderoso con lo poco de institucional que queda en el país, mientras pasa el tiempo y no se resuelve nada. Usted tiene la actitud del niño de escuela que, sabiéndose reprobado en todo, opta por descargar su ira con los más pequeños, para intentar ganar a golpes el respeto que nadie le tiene, pero eso no es dictadura, es bullying.
Yo más bien considero que en este momento usted es el mayor preso político que ha tenido nuestra historia. Enjaulado en un proceso político que lo tiene rodeado de espinas en todas direcciones, excepto una: La Habana, donde se encuentra un dictador de verdad. Usted está obligado a manejar este caos tomando decisiones avaladas (o impuestas) por los hermanos Castro, que no contradigan a Chávez, y que no molesten a Cabello y a Ramírez. Usted está tan acorralado que no puede ni siquiera devaluar con libertad, con valentía, sino que tiene que ocultarlo, disfrazarlo, y hasta negarlo. Usted debe darle ascenso a militares golpistas para mantenerlos contentos. Usted se ve obligado a inventar guerras imperialistas para poder excusar la falta de resultados. Usted no persigue a la prensa para amedrentar a la disidencia, sino para callar las estadísticas de delincuencia, escasez, corrupción, inflación, y el creciente descontento en la población. Usted tiene una Ley Habilitante todo poderosa, y no ha podido habilitar nada. Usted no ha podido ni siquiera mudarse a La Casona como le corresponde. Usted no está en control. Entonces ¿dónde está el dictador?
Lea "La fiesta del Chivo" de Vargas Llosa, para que se dé cuenta de que usted tiene mucho de Balaguer y nada de Trujillo. Investigue un poco y dígame quién se imaginaría a los presos mandando en las cárceles en el Chile de Pinochet, o bandas de "orejones" intimidando poblados en la España de Franco. Imagine usted grupos de motorizados atracando en las autopistas en la época de Pérez Jiménez. Es sencillamente impensable.
En resumen, Maduro, anarquía e ineptitud no es dictadura, sino solo eso, anarquía e ineptitud. Y soberbia, amenazas y evasión de responsabilidad no hace dictadores.
Despójese de las ataduras políticas, asuma su responsabilidad, reconozca que la mitad del país no quiere comunismo, exíjale resultados a sus ministros y gerentes o sustitúyalos, ponga en cintura a los delincuentes, llene los anaqueles de producción nacional, encarcele a sus corruptos y controle la inflación, solo entonces tendrá el honor de afirmar dignamente que le tiene sin cuidado como le llamen. Mientras tanto, cualquier título le quedará grande, incluso el de dictador.
viernes, 21 de febrero de 2014
¡Estoy feliz! ¡Me dieron mi limosnita!
LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA. CON NADIE
ÁNGEL OROPEZA | EL UNIVERSAL
miércoles 5 de febrero de 2014 12:00 AM
Hay reacciones increíbles que corren el riesgo de parecernos normales, a cuenta de presenciarlas con indeseada frecuencia. Y si nos descuidamos, corremos el riesgo de aceptarlas como naturales y no como lo que son, conductas que terminan justificando y perpetuando la situación que las origina.
Sólo en esta semana, fui testigo de algunas de ellas. Gente sonriendo feliz con sus paquetes de harina Pan y azúcar en un automercado de clase media, luego de haber soportado la humillación de una larga cola al final de la cual se levantaba el infaltable letrerito de "sólo 2 paquetes por persona, no insista". Colegas y hasta uno que otro estudiante agradeciendo que "al fin" se había activado el cupo electrónico para permitirles comprar unos pocos dolaritos para transacciones electrónicas. Un grupo grande y variopinto de hombres y mujeres frente al Mercal de la Zona Industrial de La Trinidad, con rostros de satisfacción y hasta de alegría mientras padecían una inmensa cola bajo un solazo inclemente, porque había llegado "una leche". ¿Cuál? Nadie sabía, pero al parecer por lo menos era leche.
Los esclavos agradecían el sobrante de la mesa de los patrones, y muchas veces lo comían felices porque lo interpretaban como una muestra de generosidad y de preocupación del "buen explotador" por ellos, al dejarles comer de sus restos. No se les ocurría que las migajas de la mesa, sobre todo comparado con la opulencia de lo que estaba sobre ella, no eran generosidad, sino un obsceno signo de injusticia. Sin una conciencia de explotación, cosa que se logró mucho tiempo después, era imposible siquiera que se despertara la necesidad de liberación, y mucho menos que ésta motivara a luchar por alcanzarla.
La historia ha demostrado hasta la saciedad que la acumulación de problemas económicos y sociales, por muy graves que sean, no tiene por sí sola impacto político. El impacto político depende de la interpretación que la gente haga sobre las causas y los responsables de esos problemas. Es por ello que una de las variables claves que pueden incidir en el rumbo del escenario político actual venezolano, es la percepción que la población finalmente tenga sobre los causantes o responsables de sus múltiples penurias.
Los manuales de guerra psicológica ("psy war"), tan utilizados por los organismos de inteligencia de los regímenes fascistas, y de uso común por nuestro muy cercano G2 cubano, se plantea la necesidad de que la población sea "sometida psicológicamente" mediante la generación progresiva de 4 estadios emocionales: incertidumbre (frente al rumbo de los acontecimientos y de su propio futuro), angustia (que provoca paralización), desesperanza (convencimiento de que no hay nada que hacer) y, finalmente, resignación y entrega. Ciertamente que muchas de las reacciones ante las situaciones que nos agobian son en el fondo mecanismos de defensa frente a la angustia y la frustración que caracteriza nuestra cotidianidad, pero el peligro de ciertas conductas tan comunes como las descritas arriba es que terminen siendo un mecanismo de adaptación y resignación disfrazadas.
La Psicología Social ha demostrado cómo muchas veces terminamos convirtiéndonos en aquello que reflejan nuestras reacciones y conductas. Por eso lo que hacemos no es sólo un asunto de imagen, sino que termina moldeando nuestro propio yo, lo que verdaderamente somos. De igual manera, no percibirse a sí mismo como sumiso no equivale a no estarlo, especialmente cuando la persona -aún sin darse cuenta- actúa como tal.
Cuando ante tanta desdicha convertida en país, la gente pregunta qué hacemos, la primera respuesta es no resignarse, y tampoco comportarse como si lo estuviera. Reclame, proteste, alce la voz, deje que le oigan, aunque quien lo haga esté pasando por lo mismo que usted. Que sepan que usted se cala su cola y su maltrato, pero que no lo acepta y que siempre reclamará contra ello en nombre de su dignidad. No asuma conducta de sumiso. Pregunte en voz alta por qué estamos así, como el mendigo Lázaro a los pies de la mesa del rico Epulón, quien se ríe complacido cada vez que usted acepta callado alguna de sus migajas sobrantes. Exija en voz alta que le expliquen por qué usted no tiene dólares y los cubanos sí. Por qué usted vive de penuria en penuria, y quienes nos gobiernan lo hacen de bonche en bonche. Por qué usted enflaquece, y los burócratas del gobierno cada vez están más gordos. Recuerde siempre que la lucha por la liberación popular pasa porque nuestro pueblo interprete correctamente las causas y los responsables de sus carencias y aflicciones, porque entienda que tiene derecho a más que miserables limosnas.
El primer paso para no perder la dignidad es nunca dejar de mostrarla. El día que usted baje la voz, que deje de reclamar, que acepte en silencio su limosnita, ese día ya lo sometieron, aunque usted no se dé cuenta.
jueves, 6 de febrero de 2014
Capítulo IV de la novela "LA MOTOLITA" de Alberto Isaías Guilarte
Ercilia Quintero, de 18 años, morena, de estatura mediana, grandes senos, la nariz achatada contrasta con sus bellos ojos negros saltones y con las pestañas largas. Tiene varios días alojada en el apartamento de Pedro Antunez, auxiliar de farmacia del Hospital Vargas. Su esposa Nélida Rodríguez de Antunez, ama de casa atiende a sus dos hijos, Carmen y Federico.
Carmen de 23 años, es contabilista de un Banco importante y Federico de 14 años, estudia tercer año de Bachillerato en el Liceo “Fermín Toro”
Ercilia vino de Barinas, a la casa de su paisana Nélida a efectuarse un chequeo médico, está padeciendo de dolores de vientre. Está unida a Juan Perdomo, tiene una hija de 2 años, la mantiene el marido. Es extrovertida, divertida y dicharachera.
Una noche se quedó viendo televisión con Federico hasta medianoche, todos en la casa se habían acostado. Ella usaba una bata transparente, de color rosado y mostraba sus grandes senos, la pantaletica blanca, traslucía el pelambre frondoso de su pubis, a cada instante cruzaba la pierna y Federico al frente se deleitaba con sus bellos muslos.
Lo interrogó si tenía novia, él le contestó haber estado de una compañera de clases pero no se sintió correspondido, luego en una fiesta bailando un bolero con una muchacha, le puso la boca y la besó, se vieron tres veces, se besaban a menudo y no pasó nada.
<><>
Ercilia lo invitó a sentarse en el sofá, muy cerca de ella, se le aproximó y él la besó, le abrió la bragueta y le agarró el miembro. Él le acariciaba los senos y sus partes íntimas.
Sintieron que Pedro tosió y se asustaron. Él le dijo: _Mañana en la noche, cuando todos se duerman te voy a dejar la puerta de mi cuarto y allí nadie nos va a molestar. Le preguntó si estaba de acuerdo y ella jadeante de pasión respondió no poder esperar tanto, era mejor así por su condición de mujer con un marido y una hija, también por respeto a su amiga.
Ercilia se acostó en la cama, y acariciándose poco a poco el clítoris se quedó dormida, Federico se acariciaba el miembro y se imaginaba el deleite y placer que le daría esa tremenda mujer, en su propia casa, claro nadie podía encontrarlos en ese momento de pasión, sería un error gravísimo, tendrían que actuar en absoluto silencio y guardándole el secreto a su primera mujer. No podía perder esa oportunidad, a lo mejor no volvería en otra ocasión a su casa.
Ercilia se levantó muy temprano, tomó la coladora de café, le echó dos cucharadas rasas, calentó agua y la vertió en la bolsa, el humo esparcía su aromático olor mañanero por el apartamento. Luego abrió la bolsa de harina precocida, calentó el agua y fue amasando la masa y salieron diez arepas regulares. De la nevera cogió cuatro huevos, los batió, picó una cebolla, dos ajíes dulces, un tomate perita y los puso a sofreír en aceite hirviendo, le echó el batido de huevos, los mezcló y ya estaba listo el “perico”.
Se sobresaltó con el <>. Le respondió <>
Se bañó, se vistió, se maquilló y se dirigió a la parada de la camioneta, tomó una y llegó al hospital. Pidió un número en el Servicio de Ginecología, y a la hora y media, fue atendida por un médico joven, le llenó la historia, después de un severo interrogatorio, le invitó a acostarse en una camilla de obstetricia, antes se había quitado la pantaleta, se cubrió con una sabana blanca y al ser examinada por el médico sonreía pícaramente. El joven profesional hacía grandes esfuerzos por concentrarse, cuando le introdujo el dedo en la vagina con el guante plástico, ella le tomo la mano y le picó el ojo<< Señora vístase por favor. Ya la examiné. Debe seguir mis indicaciones al pie de la letra. Estoy seguro, muy pronto desaparecerá el dolor. Pida una cita y hasta pronto>>El médico estaba sonrojado y nervioso.
Le dio las gracias al doctor y con un hasta luego insinuante, se retiró moviendo las caderas provocativamente.
Realizó varias compras para ella, su hija y su marido. Visitó a una amiga, en esa casa almorzó y finalizando la tarde, llegó al apartamento de su amiga Nélida.
Saludó a todos efusivamente y cuando besó en la mejilla derecha a Federico, muy despacito le susurró al oído<>.
Federico sintió un corrientazo en su miembro, los latidos de su corazón, se aceleraron y se puso pálido. Para evitar ser descubierto se retiró enseguida a su habitación.
Ercilia inició una larga conversación con su amiga Nélida, trataron de responderse sobre las vidas de sus familiares, de los paisanos, lo difícil que se ha puesto la vida, las actividades de Carmen y Federico. Luego encendieron la televisión y vieron varias películas. Hasta que Nélida se percató era la hora de hacer la cena y la invitó hacer unas arepas, frieron tajadas de plátano, guisaron carne molida y prepararon café con leche.
Cuando llegaron Pedro y Carmen, pusieron los platos y los cubiertos. Fueron sirviendo la comida y las tazas de café con leche. Entre todos las conversaciones fueron fluidas, sobre el trabajo del jefe de familia, de los estudios de los muchachos y de la salud de Ercilia, quien destacó tener esperanza de curarse con este nuevo tratamiento médico, vendría y les facilitaría nuevamente alojamiento para el mes próximo, cuando vendría a la cita.
Entre loas dos amigas, recogieron los platos, lavaron la olla, el sartén y todos los utensilios utilizados, los secaron y los fueron guardando en los gabinetes.
Volvieron a la sala a ver televisión. A las 9:30 p. m. Federico, expresó tener sueño, besó a su mamá, le pidió la bendición y se despidió con un hasta mañana y que descansen.
Luego media hora más tarde Carmen, realizó el mismo procedimiento. Ercilia se excusó de seguirlos acompañando y se dirigió a la habitación que compartía con Carmen. Esperó que todos estuvieron dormidos, se paró sigilosamente, abrió la puerta del cuarto de Federico, quien se mantenía despierto con la luz apagada, dando vueltas sobre su cama.
Federico se levantó para meter el seguro de la puerta, ella se había acostado en la cama, Al acostarse a su lado, su cuerpo irradiaba el calor de la hembra en celo. Lo besó frenéticamente y se quitó la bata, quedando en bikini. Lo ayudó a desnudarse, besándose con furor. Él le quitó la minúscula prenda e inició el incesante acariciar con sus dedos el pubis de la fogosa mujer que lo devoraba en su deseo. Ella se montaba, luego él la ponía abajo y se frotaban con una fuerza fundiéndose en una sola materia.
Al penetrarla en varias ocasiones, ella no le permitió más que lo sacara, como una tenaza lo retuvo y dio un grito inicial, el cual acalló tapándole la boca, al sentir el máximo placer.
<>
Ante el temor de ser descubiertos Federico, susurrándole al oído le indicó que se fuera a acostar en el cuarto de su hermana, ambos debían guardarse este secreto y que lo había hecho muy feliz.
Ella le obedeció, se puso su bata, salió del cuarto cual gatita en la oscuridad, se dirigió al baño, se aseó y al acostarse cayó en un sueño profundo.
Al día siguiente Nélida estremecía a Federico para despertarlo, se había quedado dormido y llegaría tarde a clases.
Ercilia al levantarse temprano, había hecho café con leche, las arepas y había colocado las lajas de jamón y queso en un plato, para ser servidas en el desayuno.
Como una buena motolita, se sentía muy satisfecha y en el transcurso de la mañana prepararía su maleta para regresar a su casa, para continuar su vida con su marido y su hija.
Al despedirse de sus amigos, destaca le perdonen las molestias que ocasionó, también su casa está a la orden en Barinas, les desea éxitos a los muchachos y a los padres.
Al besar la mejilla de Federico, le susurra al oído<>
Cuando iba sentada en el asiento del autobús que la llevaba a su destino, se saboreaba los labios y rememoraba los momentos vividos la noche anterior. También como en una película rápida recordó cuando a los doce años, un vecinito de su misma edad, la penetró por primera vez. Ella le llevó a la mamá del chico unas arepas que le había enviado su mami, él estaba solo y le dijo que pasara, cerró la puerta y la haló hasta su cama, la convenció de jugar a “papá y a mamá”. Al montársele encima, le bajó la pantaletica y le dolió. El grito no le salió porque le tapó la boca. Juan la amenazó con contarle a sus padres, las frecuencias de los supuestos repetidos actos sexuales realizados y ante el temor de ser castigada por sus padres, ella guardó el secreto.
Al año siguiente le dieron permiso para ir a una fiesta con unos primos, estuvieron bebiendo y al embriagarse cuando venían para su casa, todos los primos de común acuerdo decidieron tener relaciones, en un solar con bastante vegetación cercano a su casa. Le gustó mucho y no le dolió <>
Tampoco podré olvidar a Pedro, el policía, a los 14 años. Emeterio, el fiscal de tránsito, a los 15 años. A Florencio, el profesor de deportes. A Macario, el profesor de castellano del 2° año del liceo. A Felipe, el caraqueño que conoció en la fiesta de 15 años de su amiga Florencia. A Eusebio, el boticario. A José Miguel, el pavo de la ferretería.
Cuando se fugó con Juan José por dos días y dijo que había ido a visitar una amiga en Barinitas, antes había llamado por teléfono a Florencia para prepararla como complice y nadie nunca supo nada. Ella también le tapó una mentira cuando su amiga la necesitó. Motolita siempre ayuda a otra motolita.
Al conocer a su actual marido, le había sido fiel hasta que conoció a Federico. Si los hombres tienen el privilegio de gozarse a una virgen, porque una también debía tener esa sensación. Yo no se que me pasó con ese muchacho, me gustó, la excitación por el peligro de ser descubierta, por ser yo la que lo tuve por primera vez. Bueno…bueno lo gocé y no me arrepiento. Fue divino. A lo mejor ahora si le seré fiel a mi hombre.
Me le daré toda a toda hora y a todo momento. Veré en él…un hombre diferente cada día… Me imaginaré que él es mi amante distinto cuando esté conmigo…así será.
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